Desesperante e
intimidante el amarillismo de la prensa colombiana. En realidad, desespera escuchar el dramatismo
de algunos periodistas colombianos alegando por los $100 que subió la tarifa
del transporte público en Bogotá. Para
quienes no están en Colombia: $100 es el valor de un confite, caramelo, dulce,
banana, etc. Como es obvio no faltó en
esa mesa de trabajo el genio matemático que hizo una complicada operación para
deducir que este incremento le sale costando al usuario más o menos $4.000
mensuales, aprox. US$1. Consecuentes con
su “olfato periodístico” de inmediato empezaron a entrevistar a quienes a
diario hacen uso del transporte público urbano en la capital, no sin antes inducirlos
a lamentarse por esta exagerada alza y por ahí derecho azuzarlos para que se
quejen por la precariedad de su salario.
En honor a la
verdad, da físico pánico el sensacionalismo de estos redentores de los pobres
que usan y abusan de la población más débil que es, al fin y al cabo, la más
susceptible a su discurso plañidero al tiempo que suben el rating.

No. Yo sí me niego
de manera enfática a darle alguna credibilidad a ese periodismo interesado,
sesgado y manipulador para el que su mayor preocupación es aumentar la
audiencia mediante el editorial amarillista y sensacionalista que se vale de
personas vulnerables para lucrarse con su sintonía.
Amparados en el
derecho a la libre expresión, difuminan rumores que no hay cómo corroborar… sin
tener en cuenta que un chisme es tan dañino, incontrolable e incontenible como
un virus pues ambos viajan en el viento y se reproducen en el aire, ninguno de
los dos tiene fronteras y tanto el bochinche como el virus tienen la capacidad
de acabar con la vida de una persona de una u otra manera. Utilizan el “secreto
de la fuente” como si este fuera un aval para difundir su malicia, siempre con
algún tinte.
Tanto el secreto de
la fuente como la libertad de expresión son derechos que fortalecen la
investigación periodística y que deben ser garantía de credibilidad, por tanto,
requieren de mucha responsabilidad, no son un escudo detrás del cual se pueda
decir cualquier cosa… tienen que ser el aval de la información veraz,
documentada con rigurosa fidelidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario