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jueves, 14 de mayo de 2020


Es asombroso a lo que nos ha ido llevando poquito a poco y sin que nos demos cuenta, la cruenta guerra informativa por medio de la cual quedó abolido el respeto por la verdad para legalizar el rumor malintencionado como arma letal para demeritar al opositor; a falta absoluta de argumentos y soluciones, cada lado acude a pisotear la dignidad del otro con lo cual han conseguido, además de aplausos de sus seguidores, la desconfianza de los otros, y en este pervertido juego terminamos todos sometidos a un régimen de terror y horror que nos autorizó a escoger qué creer; para desgracia de la humanidad, creemos siempre la versión más proterva.
La información es ahora el instrumento más versátil para fomentar la ignorancia mediante la desinformación; es tan enorme el volumen y el nivel de conocimiento que nos permite aceptar y reconocer cuanto demonio crea la mente humana.  Entre más funesto, deshonesto y letal sea el análisis muchos más “cerebros” asimilan la idea. Sin embargo, escarbando en la desconfianza me encuentro con algo que me brinda mucha confianza…  sí, y es que ante tanto argumento de ambos lados, no puedo creer en ninguno.

Infoxicación ~ Encontrando tesoros en la red


Ante semejante alarma mundial, que tiene acorralada a la estructura en toda parte, es demoledor y hasta desilusionador que quienes ostentan el honroso talento para generar opinión se detengan en la difusión del análisis de teorías conspiratorias que son fruto de la imaginación sin mayor fundamento en la razón y que pasaron de ser un arma para debilitar la economía China por su incontenible auge a concluir que fue un invento chino para controlar el exceso de la población mundial.  Ante la imposibilidad de que ambas teorías sean ciertas, entonces simplemente se aniquilan entre sí porque no hay pruebas ni de lo uno ni de lo otro; se desmienten la una a la otra no sin antes haber generado pánico, zozobra y desconfianza en una población incapaz de descifrar que la realidad le está gritando la VERDAD.
Y es que buscar culpables en una coyuntura tan apretada si resulta muy poco noble para saciar la sed de fe y esperanza que tiene la humanidad de volver a creer en la Humanidad; endosar culpas los unos a los otros y viceversa es contraproducente con la necesidad del ser humano de recuperar la confianza en el Ser Humano.
Hoy como siempre la Humanidad requiere de nuestra humanidad… ahora más que nunca el Ser Humano depende del ser humano.

miércoles, 6 de mayo de 2020

TRAS LAS REJAS


Amigos les cuento que me costó muchísimo trabajo someter a prisión domiciliaria en un espacio tan reducido a mi inocente lengua; debo reconocer que hice un esfuerzo enorme para no decir una sola palabra durante dos medios días que se me estaban haciendo muy largos; tanto, que no fui capaz de extender el castigo por un día completo como lo tenía previsto. Me agradezco sí, por haberle cumplido a mi consciencia ya que obedecí las normas de máxima seguridad y cero alcahueterías.

Qué es Lengua? » Su Definición y Significado [2020]

Les cuento que una vez terminada la condena, lo primero que hizo mi lengua fue comer carne, cosa que me molestó mucho puesto que la idea del sacrificio era justamente abandonar ese dañino resabio.  Sin embargo, ante mi amonestación se defiende y lo justifica diciendo que ella tan solo obedece a mis órdenes y que solo dice lo que yo dispongo…  reconozco avergonzada que tiene toda la razón.  ¿y 
ahora?...





































martes, 5 de mayo de 2020

LA CREDIBILIDAD DE LA PRENSA


Desesperante e intimidante el amarillismo de la prensa colombiana.  En realidad, desespera escuchar el dramatismo de algunos periodistas colombianos alegando por los $100 que subió la tarifa del transporte público en Bogotá.  Para quienes no están en Colombia: $100 es el valor de un confite, caramelo, dulce, banana, etc.  Como es obvio no faltó en esa mesa de trabajo el genio matemático que hizo una complicada operación para deducir que este incremento le sale costando al usuario más o menos $4.000 mensuales, aprox. US$1.  Consecuentes con su “olfato periodístico” de inmediato empezaron a entrevistar a quienes a diario hacen uso del transporte público urbano en la capital, no sin antes inducirlos a lamentarse por esta exagerada alza y por ahí derecho azuzarlos para que se quejen por la precariedad de su salario.
En honor a la verdad, da físico pánico el sensacionalismo de estos redentores de los pobres que usan y abusan de la población más débil que es, al fin y al cabo, la más susceptible a su discurso plañidero al tiempo que suben el rating.

Prensa Amarillista | Biblioteca Infernal


No. Yo sí me niego de manera enfática a darle alguna credibilidad a ese periodismo interesado, sesgado y manipulador para el que su mayor preocupación es aumentar la audiencia mediante el editorial amarillista y sensacionalista que se vale de personas vulnerables para lucrarse con su sintonía.
Amparados en el derecho a la libre expresión, difuminan rumores que no hay cómo corroborar… sin tener en cuenta que un chisme es tan dañino, incontrolable e incontenible como un virus pues ambos viajan en el viento y se reproducen en el aire, ninguno de los dos tiene fronteras y tanto el bochinche como el virus tienen la capacidad de acabar con la vida de una persona de una u otra manera. Utilizan el “secreto de la fuente” como si este fuera un aval para difundir su malicia, siempre con algún tinte.    
Tanto el secreto de la fuente como la libertad de expresión son derechos que fortalecen la investigación periodística y que deben ser garantía de credibilidad, por tanto, requieren de mucha responsabilidad, no son un escudo detrás del cual se pueda decir cualquier cosa… tienen que ser el aval de la información veraz, documentada con rigurosa fidelidad.