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sábado, 17 de septiembre de 2016

VENEZUELA GARANTE DE LA PAZ DE COLOMBIA


Indiscutiblemente que Venezuela sí es el mejor y más cercano ejemplo de castrochavismo que tenemos los colombianos;  Venezuela si es el referente actual   de lo que es el socialismo del siglo XXI más sentido por los colombianos, quienes ya no sabemos si creerle a:
1)      los medios de comunicación de todo el mundo y a las redes sociales de los habitantes de Venezuela que nos dan noticia de una tragedia social constituida a base de hambre y enfermedad o creerle,
2)      a Piedad Cordoba, quien merca en Venezuela,
3)      Ivan Cepeda,  que al régimen venezolano le llama democracia,
4)      los guerrilleros de las farc que con esta ideología del comunismo han logrado lavar todos sus crímenes…

En todo caso para SI y para No, la nación venezolana, el pueblo venezolano, la sociedad civil venezolana es el ejemplo obligado para ver la diferencia entre la perversa democracia colombiana y el fatídico socialismo del siglo XXI que rige en Venezuela.

miércoles, 31 de agosto de 2016

PAZ O COMUNISMO?

El estilo bulling o matoneo pasó de ser una forma de burla entre adolescentes de escuela a ser el estilo recurrente en el debate de los principales aspectos que interesan a la nación.  Todo debate debería ser primeramente intelectual para que sea constructivo e instructivo, porque un argumento sesgado por la emoción pierde credibilidad y genera una confusión inoficiosa que muy poco o nada aporta a la formación de ideas y conceptos de la mente colectiva.

Es lo que viene sucediendo en Colombia con el pacto entre el gobierno y los guerrilleros, que lo que para un lado son bondades para el otro son trampas.   Y así sucesivamente el debate termina siendo una gritadera de improperios donde la única idea es descalificar al contradictor, se desacreditan el uno al otro y el otro al uno con lo cual ambos dejan entrever un nerviosismo que contradice notoriamente el compromiso individual que deben tener con el argumento que pretenden enseñar o defender.

Todo empezó cuando se descubrió, porque era a escondidas del país, el inicio de las conversaciones del gobierno con los guerrilleros en la habana, entonces desde ese mismo instante este diálogo se convirtió en una bola de ping pong que va y viene, en una contienda donde el único mediador ha sido la prepotencia de lado y lado (defensores y contradictores del proceso).

Ha sido tal el compromiso de todos los miembros del gobierno colombiano con la paz que defienden este proceso de negociación con una violencia tan inusual que arrasa familias enteras  y amistades consolidadas durante años con argumentos tan pueriles como: “es que a usted le gusta la guerra…”.  Coincidiendo y parodiando al señor presidente de la república cuando dijo: “solamente los estúpidos no cambian de opinión” yo diría: “solamente un estúpido puede calcular que haya un solo ser humano a quien le guste la guerra…”.

Siguiendo el tono de los defensores del proceso pero en sentido contrario se han expresado quienes no están de acuerdo con la negociación del gobierno con los guerrilleros.  También dudas y temores sólidamente fundamentados han sido la base de insultos e inexactitudes.  También el  sueño dorado por la paz de la patria se defiende con una diatriba poco provechosa y sí dañina.  Se demostró que no se estaba negociando la propiedad privada, al menos explícitamente no quedó firmado.  Quizás los opositores al acuerdo están visualizando lo que puede suceder en el futuro con tanta generosidad  y tan escaza reciprocidad. 

Argumentos van, argumentos vienen; todos con algo de verdad e igualmente todos con algo de manipulación, pero en lo que  coincidimos todos los colombianos es en dos verdades: 1) ,   cualquier precio es poco con tal de detener la guerra y evitar que el país se siga desangrando y 2) NO queremos para nuestros descendientes el legado de la más mínima semilla de comunismo.

El grito, el insulto,  la descalificación del concepto objetante, lo único que transmite es una enorme debilidad del  silogismo propio.  Si se descalifican el uno al otro, se puede deducir que ambos tienen dudas y temores;  si se desautorizan el uno al otro quiere decir que los dos quieren…

Al resto de los colombianos tan solo nos quedan dos opciones para escoger si o si NO:
1)      Visualizar al país en la paz derivada de los acuerdos, mínimamente crueles pero infinitamente necesarios, firmados  entre el gobierno colombiano y los guerrilleros en la habana, y
2)      Evaluar si estos acuerdos, mínimamente crueles pero infinitamente necesarios, son apenas la semilla para que florezca en nuestro país una pseudo democracia como la de algunos países vecinos. 

El sueño de una Colombia en paz trasnocha al mundo entero, sin duda alguna que una Colombia en paz sería el lugar escogido por Dios para vivir, como tampoco se puede dudar que el comunismo no permite progreso, ni desarrollo, el comunismo tan solo produce hambre, mordazas, retraso…